Quito, hábitat silvestre
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Las aves acuáticas de Quito

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El clima de Quito y sus alrededores son por demás agradables, eso lo sabemos los quiteños y quienes nos visitan atraídos por los múltiples hechizos y agrados que afloran en nuestra ciudad. Año a año, cuando el invierno empieza a congelar tanto el Norte como el Sur, en diferentes meses, todo tipo de organismos encuentran maneras para huir del frío cruel que acaba paulatinamente con su alimento y podría hacer lo mismo con sus vidas, dejan sus lugares de nidificación. Así, se estimulan las migraciones, uno de los fenómenos biológicos más sorprendentes que existen.

Por estos días, cuando el invierno en el Norte de América llega a sus temperaturas más frías, los prados, bosques, dunas, pantanos y lagunas se han despoblado. La migración empezó con el otoño y temporalmente todos esos organismos encontraron escenarios más acogedores. A nuestros parajes llegan habitualmente diversas especies representadas por varios miles de individuos.

Quito y sus lagunas fueron históricamente el lugar de llegada de una docena de especies de aves acuáticas. Patos, zambullidores, cercetas, patiamarillos, chorlos, chorlitos, pollas, gallaretas y cormoranes. Cuando las planicies de la ciudad estuvieron cubiertas de humedales, lagunas y pantanos, estos animales venían año tras año a sumarse a otras tantas aves residentes de las aguas de Quito.

El largo viaje se repite, pero cada vez es menos frecuente ver a estos migrantes decidirse por nuestra ciudad como guarida hasta el final del invierno. Por el contrario, ahora es difícil verlos en la ciudad y son muy pocos los lugares que quedan en Quito en donde las aves foráneas pueden pasar tranquilamente hasta el momento de regresar a su tierra.

Sin embargo, la ciudad todavía guarda espacios con agua a los que estas aves aún se animan visitar. Existen parques donde plantas y charcos se mantienen para sostener aves nativas, pero también para atraer a las migratorias. Como todos los años, en 2010 el Jardín Botánico, en pleno sector comercial de Quito, recibió migrantes que acuatizaron en la pequeña pocita donde se muestran los lirios de agua. Una polla de agua (Porphyrula martinica) anduvo merodeando este año el corazón florido del parque La Carolina.

Asimismo, el Parque Itchimbía, que naturalmente tuvo en su meseta humedales, recibe ahora la visita de aves migrantes, como la garza bueyera, que usa la pequeña charca que el parque recreó para que las ranas marsupiales tuvieran un lugar donde criar a sus üilli-üillis. Los parques Metropolitanos del Sur y Norte son también lugares de refugio para estas aves, sus arroyos y pozas son vitales para el hospedaje de aves como la garza estriada, garceta nívea, andaríos y el patiamarillo menor. Estas son las pocas que quedan de una larga lista que bullía las lagunas de Iñaquito, Cotocollao y Solanda.

Por otro lado, los páramos y bosques de las montañas que rodean a la ciudad por el este y el oeste también están llenas de agua. Los humedales de altura acogen a numerosas especies residentes como migratorias y constituyen además de refugio, zonas de reproducción de especies que enfrentan problemas de conservación y se encuentran en la lista roja de las aves del mundo. Estas aves, que en otros tiempos sobrevivieron al ímpetu de cazadores, están enfrentando en la actualidad el progresivo desarrollo de proyectos de captación y distribución de agua potable para Quito, y así van secando las orillas y lugares de anidación de las especies residentes.

Por ejemplo, la Reserva Antisana; destinada a la conservación de los humedales y cabeceras de algunos ríos que constituyen importantes fuentes de agua para la laguna La Mica que provee de agua potable al sur de Quito y poblaciones aledañas. La Mica es un humedal de importancia para el descanso y alimentación de al menos diez especies de aves migratorias y es sitio de reproducción de otras doce. Sin embargo, el nivel de agua en la laguna se ha modificado notablemente por la intervención para el embalse del proyecto Mica-Quito Sur y no se sabe cuáles son los efectos que los cambios infringidos al paisaje están causándoles.

Los problemas que enfrentan estos insignes quiteños y sus visitantes, pueden constituirse en la razón para un mayor respeto al agua en que viven estas aves y el entorno en que habitan, pensando que el costo que está teniendo nuestro consumo de agua es muy alto y va más allá de una valoración económica.

Martín Bustamente, Finding Species

Esta entrada se publicó el febrero 15, 2012 en 10:44 pm y se archivó dentro de Especies de Quito. Añadir a marcadores el enlace permanente. Sigue todos los comentarios aquí gracias a la fuente RSS para esta entrada.

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