Quito, hábitat silvestre

Las quebradas de Quito

Quito se ubica a las faldas de un gran macizo montañoso, el Pichincha, y está limitado al oriente por la falla de Quito, que provoca el levantamiento de las lomas de Lumbisí, Monjas y Guangüiltagua entre otras. El paisaje quebrado fue siempre una característica de nuestra ciudad y desde muy temprano las quebradas recibieron desprecio y malos tratos.

Históricamente ha sido generalizada la idea de que en las quebradas viven personajes mitológicos malignos y que las marañas de su vegetación solo albergan problemas. Hay que decir que fuimos convirtiendo estas creencias en verdad, pues la misma ciudad se encargó de gestionarlas inadecuadamente, convirtiéndolas en desagües, refugios de maleantes y botaderos de basura.

Para evitarle a la ciudad tantos problemas y con un afán modernizador, principalmente durante el siglo XIX, las quebradas quiteñas fueron rellenadas, queriendo tener después de esto una ciudad más plana. En alguna medida esto se ha conseguido y gran parte de nuestra ciudad ahora se edifica sobre quebradas rellenas, especialmente en el centro de la ciudad. Aún hoy se sigue pisoteando las quebradas y diversas instancias públicas disponen a estas como destino final de desechos y escombros, sin considerar al entorno o si hay obras de infraestructura pública esencial, como suministro de agua en las cercanías, desconociendo las consecuencias de esas acciones tanto para el ambiente como para la población. Pero la geografía de Quito es tan compleja y rica que la ciudad sigue estando atravesada por otros cientos de quebradas y en torno a ellas vivimos.

Catalogarlas como problemas es un poco mezquino, es no reconocer su valor real, pues ellas nos proveen innumerables servicios ambientales que todavía no han sido cuantificados. Las quebradas son refugios de la biodiversidad nativa, ahí viven cientos de especies de plantas y animales que hacen parte de nuestro patrimonio natural. Cientos de árboles, arbustos, matorrales y hierbas que forman bosques y matorrales andinos característicos de nuestra ciudad. Las quebradas regulan los procesos naturales de escorrentía del agua lluvia, sus cauces son las rutas naturales de evacuación del agua cuando llueve, pero a través de ellas nos llega también agua fresca, lista para el consumo. La quebrada de la Chorrera nos trae el agua que viene de los páramos del Pichincha, el agua se almacena en los tanques de El Placer y se reparte a la parte alta del centro de Quito. De esta forma, la quebrada La Chorrera fue por mucho tiempo la principal fuente de agua para la ciudad. A pesar de esto por algún tiempo permaneció olvidada y corrió la misma suerte de tantas otras quebradas, llenándose de basura. Hoy, la historia es distinta y el lugar ha recobrado el valor que tiene, usted puede visitar el sitio tomando los buses que van a El Placer y tener una vista panorámica de Quito y ver cómo la ciudad se sirve de agua.

El crecimiento desordenado de la ciudad, se hizo evidente sobre todo desde los 70’s, lo que llevó a que cerros y quebradas se poblaran densamente, sin infraestructura adecuada para servicios básicos y en zonas de peligro por inestabilidad del suelo. Los barrios periféricos del norte de la ciudad acumularon miles de familias viviendo en torno a las quebradas poniendo en riesgo sus vidas, hacinándose en las zonas donde las quebradas ofrecen menos seguridades para las personas. Desde hace algunas décadas todos los años, sin falta, ocurren desgracias: deslaves, desbordamientos y colapso de infraestructura que resultan en familias sin hogar, pérdidas materiales y muertes en las quebradas porque no medimos las consecuencias de establecernos por los cauces donde la naturaleza fluye.

Afortunadamente el panorama empezó a cambiar y la ciudad mira ahora con otros ojos hacia las quebradas. Existe una gestión más responsable y preventiva con políticas orientadas a convivir con ellas armónicamente. Pero también un involucramiento de la ciudadanía en torno a las quebradas, ahora empezamos a cuidarlas y recuperarlas como un espacio público y un área verde más, en este proceso vamos ejerciendo una ciudadanía más plena.

Martín Bustamante, Finding Species

Esta entrada fue publicada el febrero 15, 2012 a las 10:23 pm. Se guardó como Hábitat de Quito y etiquetado como , , , , , , . Añadir a marcadores el enlace permanente. Sigue todos los comentarios aquí gracias a la fuente RSS para esta entrada.

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