Quito, hábitat silvestre

Los mundos dentro de un pequeño jardín

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Fotografía: Nicolás Svistoonoff

La puerta de un hermoso jardín se abre al sur de la impredecible ciudad de Quito, detrás de ella altos árboles, arbustos, bromelias y orquídeas crecen sin miedo. Hace pocos minutos que la lluvia dejó de caer y pequeñas gotas de agua reposan sobre el verde vivo de este espacio de alrededor de 800 metros cuadrados, poco a poco el sol se aparece y los cantos de las aves que en él habitan son más fuertes. El responsable de este “pequeño bosque”, dispuesto en varios niveles, es Nicolás Svistoonoff; profesor jubilado, artista plástico y fotógrafo que ha dedicado 27 años de su vida al jardín de su casa.

Cuando empezó, compraba plantas en viveros y sembraba a diestra y siniestra y “una por una se fueron muriendo”. Él no entendía qué pasaba, porqué a pesar de los cuidados las plantas morían. Con el tiempo halló la importancia de la humedad y la tierra en el cuidado de un espacio verde en un clima como el de Quito. Mientras descubrimos asombrados cada uno de los niveles que conforman su jardín, este amante de la naturaleza comparte lo aprendido. “Hay que saber conservar y cultivar la humedad, pero no sólo regando agua en el suelo, hay que poner mucho cuidado en la humedad del aire porque los valles secos como Quito se parecen a una secador de pelo, con fuerte viento y aire seco. Para evitar estos problemas la misma vegetación crece hacia arriba y captura la humedad del aire”. De esta forma no se deja que el viento reseque las plantas, y la poca humedad disponible se atrapa en las hojas,  favoreciendo la creación de un ecosistema más completo y favorable para la vida.

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Fotografía: Nicolás Svistoonoff

“Pasa lo mismo con las hojarasca, tradicionalmente se cree que el suelo debe estar limpio, pero las hojitas muertas, además de guardar nutrientes, albergan colonias multitudinarias de bichitos invisibles y microrganismos que le dan más vida al suelo, plantas y animales”.

El cultivo de este edén ha significado que Nicolás dedique muchas horas al riego, otras cuantas a entender la manera en la que las plantas se relacionan entre ellas, a traer piedras de río desde el Chota, grandes rocas para sembrarlas de manera tal que parezcan naturales. Excavar, crear terrazas, fomentar los desniveles de suelo y la vegetación. Podar a las que crecen mucho y removerlas “cuando ya se portan abusivas”. Más allá de una convivencia armoniosa, él descubre en su jardín un  terreno de franca disputa por luz, humedad y nutrientes. “Algunas enredaderas como el taxo o la hiedra invaden cualquier espacio y son capaces de matar a otras especies vegetales de crecimiento menos rápido”.

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Fotografía: Nicolás Svistoonoff

El vecino de este jardín es el Parque Itchimbía, rescatado en la última década de un basural, pero todavía en proceso de formación. Una de las diferencias que el mismo Nicolás se encarga de evidenciar es que en el parque abunda el kikuyo cubriendo el suelo y los árboles alineados en hileras y cuadrículas. En estos últimos 27 años Nicolás le viene poniendo su vida a un jardín que crece con más espontaneidad y al que se le plantan arbustos y árboles sin un orden preconcebido. Para el naturalista, cultivar su jardín es cosa de todos los días y de toda su vida. Él explica que su jardín se asemeja al origen filosófico del bonsai japonés, “el bonsai es un reflejo de cómo el cultivador enfrenta a la vida, en el bonsai, o en el jardín se ponen de manifiesto sus emociones, sus conflictos, sus aprendizajes”. El jardín no es lo que vemos, sino lo que Nicolás refleja desde su interior y el asombro que genera en él un respeto por otras formas de vida.

Las plantas nativas siempre fueron sus favoritas, pero les tiene igual respeto a las especies exóticas y a otras que no brindan beneficios evidentes, su conjugación genera un aire de convivencia silvestre. Nicolás se enorgullece de las flores de fucsias o aretes (Fuchsia boliviana), cedros (Cedrela montana), cedrillos (Phylanthus salviifolius) y capulíes (Prunus serotina). A estos habrá que sumarles, romeros, alisos y otros arbustos de los que Nicolás desconoce pero a los que mima con amor paterno.

En su jardín se alimentan pájaros, algunos anidan y otros transitan. Unas 35 especies diferentes de aves visitan regularmente el jardín de Nicolás, como el mismo enfatiza, más que en el propio Itchimbía. Una vez sorprendió a expertos, reportando en pleno centro de Quito el halcón pechinaranja  (Falco deiroleucus). También son visitantes regulares algunas tangaras, pinchaflores y colibríes.

Fotografía: Nicolás Svistoonoff

Fotografía: Nicolás Svistoonoff

Recorrer este jardín es transitar por la vida de Nicolás, rincones diferentes, cada uno con su propia historia. Además de conocer la belleza natural del espacio andino, al recorrerlo hemos podido entender con más claridad el significado de la vida en un quito silvestre.

La tarde se despide del jardín de Nicolás enmarcando en un solo cuadro al panecillo, al guagua Pichincha, la Cima de la Libertad, la Loma de San Juan, El Placer y casas del centro y parte del sur de Quito de personas que no han tenido la suerte de esta tarde sentirse como niños dentro de un jardín mágico. Nos despedimos de él con la luz de la luna nueva con el deseo de volver y la inquietud de recrear en nuestras casas y pequeños departamentos un pedacito de esta naturaleza, de esta paz.

Su amor por la naturaleza también le lleva a valorar cada momento de forma única sin que nada se repita, algo que va mostrando cotidianamente desde su activa militancia en Facebook http://www.facebook.com/nicolas.svistoonoff), donde sus fotos del entorno maravillan a miles de seguidores y despiertan comentarios, tráfico y conciencia respecto a Quito. Es un facebookero convencido de lo potente que es esta red social para aprender y enseñar, preguntar y compartir en las cosas que a la gente verdaderamente le interesan y por las cuales es capaz de actuar.

Martín Bustamante y Gabriela Arévalo

Esta entrada se publicó el marzo 19, 2013 en 9:33 pm y se archivó dentro de Hábitat de Quito. Añadir a marcadores el enlace permanente. Sigue todos los comentarios aquí gracias a la fuente RSS para esta entrada.

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